"Así suele ser de complicada nuestra vida, mostramos la mejor sonrisa ante personas sin expresión de agrado en su rostro, lo más que pueden dar es un subir y bajar de ojos, como si tratarán de oler algún mal pensamiento. Pero llegamos al grado de ignorar nuestra propia identidad, mostrando una cara de poco entendimiento, suprimiendo el sentir de poca cosa que ese humano irradia por ti, y aunque dentro del baño tu imagen reflejada en el espejo parezca el mismo demonio, das uno, dos, tres respiros, giras y sales con una cara pintada, digna de una inyección de botox.
Pero, ¿Cuánto más estamos dispuestos a tolerar? ... No lo sabemos, intentaremos una y otra vez, seguir la humilde educación que nuestros padres dieron, aunque jamás seas valorado, muchas veces seguiremos parados, esperando a que un maravilloso milagro caiga sobre ese humano vil, y lo convierta en un arreglo de flores, chocolates y sonrisas, fuera de tu casa, con una tarjeta expresando una disculpa"...
Así pensaba Circe, cada que una persona se mostraba antipática, ella trataba de ignorarla, y daba una tierna sonrisa, con todo y ojitos pizpiretos. No daba paso a los malos pensamientos, poniendo una tabla inmensa, y aunque dentro de su estomago podía escuchar rugir a su dragón-león, ella solo le daba de comer un buen trozo de paciencia, y así se calmaban los malos ratos.
Circe al iniciar su trato con los alocados estudiantes universitarios, empezó a sentirse grande, digamos toda una MUJER, le entusiasmaba tanto el hecho de comenzar a relacionarse con sus amigos, estrechar manos, dar muestras de amistad, como un beso en la mejilla y una que otra broma que hiciera brotar de sus bocas una especie de erupción emocional con algo de saliva ... osea una carcajada ... pero pronto comenzó a percibir algunas miradas, provenían de un grupo de chicas que creen que solo sentadas en las jardineras van a adquirir los conocimientos, "que pena por ellas".., a pero como les iba diciendo,Circe trato de ignorar esos ojos de pistola, y aunque le hacían sentir incomodidad, ella decidió darle de comer a su dragón-león otro trozo de paciencia.
Pasaban los días y ella siempre tierna con sus amigos, paciente y amorosa, no hacía caso al pasado, pues tenia esperanzas guardadas en una bolsita de su pantalón; esperanzas de encontrar SERES DE VERDAD y no HIPOCRITAS como algunos interpretes de su pasado.